Una revisión sistemática de 44 ensayos clínicos publicada en The American Journal of Clinical Nutrition revela un patrón claro: los estudios sobre carne roja financiados por la industria presentan con mayor frecuencia resultados favorables sobre la salud cardiovascular, en gran parte por las decisiones metodológicas que guían su diseño.
El análisis, que abarca investigaciones realizadas entre 1980 y 2023, sugiere que la diferencia no está tanto en la calidad metodológica de los estudios incluidos, sino con qué se compara el consumo de carne roja no procesada.
El trabajo, liderado por el investigador Miguel López Moreno desde la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), analiza cómo determinadas decisiones metodológicas, como el alimento con el que se compara la carne roja no procesada, pueden condicionar las conclusiones sobre sus efectos en la salud cardiovascular.




