¿Los huevos son saludables? ¿Y la carne roja? Buena parte de las conversaciones sobre nutrición parte de preguntas como estas. Sin embargo, responderlas únicamente con un sí o un no puede ocultar una cuestión decisiva: ¿saludable en comparación con qué?

Esta es la idea central del artículo Is this food healthy? Reframing nutrition evidence through counterfactual comparisons, publicado en la revista científica Clinical Nutrition. El trabajo está firmado por Miguel López-Moreno, investigador del Departamento de Fisioterapia de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), y José Francisco López-Gil, investigador afiliado a la Universidad Espíritu Santo, en Ecuador, y a la Universidad de Los Lagos, en Chile.
La clave está en saber qué alimento sustituye a cuál
El punto de partida de los investigadores es sencillo, aunque tiene importantes consecuencias para la interpretación de la evidencia científica. Nuestra dieta tiene una composición limitada, lo que quiere decir que cuando aumentamos el consumo de un alimento, normalmente reducimos el de otro o modificamos el equilibrio general de lo que comemos.
Por eso, atribuir a un alimento un efecto saludable o perjudicial de manera aislada puede resultar insuficiente. Lo relevante es conocer qué cambio concreto se está produciendo en la dieta. Miguel López-Moreno, lo explica así: “Cuando preguntamos si un alimento es saludable, falta una parte esencial de la pregunta: con qué lo estamos comparando. Hacer explícita esa sustitución puede ayudarnos a interpretar mejor la evidencia y a formular recomendaciones nutricionales más precisas”.
Es lo que en investigación causal se denomina una comparación contrafactual. La pregunta deja de ser únicamente qué ocurre cuando una persona consume determinado alimento y pasa a considerar qué habría ocurrido si, en su lugar, hubiera consumido otra alternativa.
El propio artículo muestra por qué esta distinción importa. Un ensayo que compare un desayuno con huevos frente a otro basado en hidratos de carbono refinados está estudiando una sustitución distinta de otro ensayo que compare los huevos con nueces. Aunque en ambos casos se analicen los huevos, la pregunta científica no es exactamente la misma.
Por qué dos estudios pueden llegar a conclusiones diferentes
Esta perspectiva ayuda también a comprender una de las dificultades habituales de la ciencia de la nutrición: estudios sobre un mismo alimento pueden producir resultados aparentemente contradictorios sin que necesariamente exista una contradicción real.
Los autores ponen como ejemplo la investigación sobre carne roja. Diferentes ensayos la han comparado con alternativas nutricionalmente muy distintas. Al reunir posteriormente todos esos trabajos bajo una única categoría, un metaanálisis puede generar una estimación estadística precisa y, al mismo tiempo, dificultar la interpretación de qué sustitución dietética está produciendo realmente el efecto observado.
El problema, por tanto, afecta a la forma de formular la pregunta científica. Para López-Moreno y López-Gil, identificar con claridad el alimento o patrón que actúa como comparador permitiría interpretar mejor los resultados y evitar conclusiones excesivamente generales.
Una propuesta para mejorar la evidencia en nutrición
El trabajo plantea que este enfoque debería trasladarse también a las revisiones sistemáticas y los metaanálisis, herramientas fundamentales para elaborar recomendaciones basadas en el conjunto de la evidencia disponible.
Cuando existen varias alternativas dietéticas, los investigadores señalan el valor del metaanálisis en red, una metodología que permite mantener diferenciadas las comparaciones entre distintas opciones en lugar de reunirlas todas bajo un mismo contraste.
Este método puede ayudar, por ejemplo, a distinguir si el efecto asociado a un alimento cambia cuando sustituye a una fuente vegetal o cuando ocupa el lugar de otro tipo de alimento. Su utilidad depende, como advierten los propios autores, de que los estudios incluidos sean suficientemente comparables y permitan establecer una red de evidencia científicamente coherente.
La propuesta no cuestiona la utilidad de los metaanálisis. Invita a utilizarlos formulando con mayor precisión la relación causal que se quiere estudiar y haciendo explícito el contexto de sustitución.
Clasificar los alimentos como saludables o no saludables simplifica en exceso la realidad
El trabajo introduce así una perspectiva relevante para investigadores y profesionales sanitarios, pero también para la divulgación nutricional. Clasificar los alimentos mediante etiquetas absolutas como «saludable» o «no saludable» puede simplificar en exceso una realidad en la que importa tanto el alimento elegido como aquello que desplaza de la dieta.
La investigación en la que participa la UFV contribuye a afinar esa mirada. En un ámbito en el que la evidencia científica orienta decisiones cotidianas relacionadas con la salud, formular mejor las preguntas permite interpretar con mayor rigor las respuestas y trasladarlas después a la sociedad con menos ambigüedad.


