Más de 50 estudiantes de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) participan en el desarrollo del FV-26, el nuevo monoplaza diseñado por el UFV Racing Team que, después de ponerse a prueba este verano en competición internacional, llegará el próximo 29 de septiembre al Circuito de Madrid Jarama-RACE.

El equipo de la Escuela Politécnica Superior de la UFV participará en la VI edición de MotorMadridStudent, un encuentro que conecta el talento universitario con profesionales y empresas vinculadas a la ingeniería y la automoción. La cita permitirá presentar el trabajo desarrollado durante el curso en las instalaciones de la UFV, MSI Motor Sport Institute, y volver a contrastar el proyecto con otros equipos y con el entorno profesional.
El FV-26 llega al Jarama después de competir del 18 al 23 de agosto en Formula Student Alpe Adria, celebrada en el Bugatti Rimac Test Track de Velika Gorica, en Croacia. Esta competición internacional lleva a los equipos universitarios a defender sus decisiones de ingeniería y comprobar posteriormente el comportamiento de sus vehículos en diferentes pruebas.
Para los estudiantes UFV, ambas experiencias forman parte de un mismo proceso: diseñar una solución, justificarla técnicamente, fabricarla, probarla y utilizar los resultados para seguir mejorándola.
Del cálculo al circuito con el FV-26
El proyecto del equipo de la UFV, FV-26 incorpora esta temporada un nuevo paquete aerodinámico desarrollado por el propio equipo, una suspensión delantera de tipo pull rod y un trabajo de aligeramiento que ha permitido reducir cuatro kilogramos el peso del vehículo.
Detrás de estas mejoras hay meses de diseño, cálculo, simulación computacional, fabricación y pruebas desarrolladas por los estudiantes, con trabajo realizado tanto en la UFV como en colaboración con Motor & Sport Institute (MSI). “No son ejercicios teóricos, son desafíos técnicos de primer nivel resueltos por los propios estudiantes en estrecha colaboración con el MSI. Medirse en circuitos internacionales como el de Croacia y ahora en el Jarama valida no solo el rendimiento del vehículo, sino la capacidad de nuestros futuros ingenieros para competir con la vanguardia del sector”, detalla Jordi Viñolas, director del área de Ingeniería Industrial de la UFV.
El monoplaza se convierte así en un laboratorio de aprendizaje. Cada modificación obliga a identificar un problema, plantear alternativas, justificar una decisión mediante cálculos y simulaciones y comprobar después si la solución responde como estaba previsto cuando pasa del ordenador al circuito.
Este proceso refleja el aprendizaje basado en retos que impulsa la Escuela Politécnica Superior de la UFV: enfrentar al estudiante durante su formación a problemas complejos en los que debe movilizar conocimientos de distintas áreas, trabajar con otros y responder ante las consecuencias reales de sus decisiones, en unas instalaciones que fomentan el diálogo interpersonal, el trabajo en equipo y el desarrollo de otras competencias fundamentalmente humanas para completar la formación técnica y experimental.
“Proyectos como el UFV Racing Team reflejan a la perfección el ADN de nuestra escuela: un aprendizaje experiencial donde el aula trasciende hacia retos reales y de máxima exigencia internacional. Ver a más de cincuenta alumnos de distintas disciplinas, desde las ingenierías hasta la comunicación y la empresa, colaborar con tanta madurez, resolver problemas complejos bajo presión y representar a la universidad en trazados internacionales demuestra el enorme potencial y la preparación integral con la que nuestros estudiantes dan el salto al mundo profesional”, explica Olga Peñalba, directora de la Escuela Politécnica Superior.
El proyecto tiene además un marcado carácter multidisciplinar. Junto a los perfiles de ingeniería participan estudiantes que asumen funciones relacionadas con la gestión, organización y comunicación. Sacar adelante el monoplaza exige coordinar especialidades diferentes, compartir información y reaccionar conjuntamente ante situaciones que no siempre pueden anticiparse.
Una competición que evalúa mucho más que la velocidad
Formula Student Alpe Adria permitió al equipo contrastar meses de trabajo en un escenario internacional. La competición incluye verificaciones técnicas y pruebas en las que los estudiantes deben explicar y defender sus decisiones de diseño antes de comprobar el comportamiento del vehículo en pista.
El formato reproduce situaciones propias del ejercicio profesional: trabajar con recursos y tiempos limitados, diagnosticar incidencias, argumentar decisiones técnicas y reaccionar cuando los resultados reales difieren de los previstos.
La siguiente cita será MotorMadridStudent. El 29 de septiembre, el UFV Racing Team llevará el FV-26 al Jarama para compartir su evolución con otros equipos universitarios, profesionales y empresas del sector.
La participación en este tipo de encuentros amplía el aprendizaje fuera del campus y acerca a los estudiantes a un ecosistema profesional en el que pueden contrastar su preparación, conocer otras soluciones de ingeniería y establecer contacto con el sector en el que muchos desarrollarán posteriormente su carrera.
Formar ingenieros para resolver problemas reales
El UFV Racing Team representa una de las formas en las que la Escuela Politécnica Superior de la UFV conecta la formación académica con la realidad profesional. El desarrollo de un monoplaza exige conocimientos técnicos, pero también capacidad para comprender un problema, integrar perspectivas diferentes, argumentar una decisión y asumir sus resultados.
Estas capacidades meramente humanas cobran especial importancia ante la transformación tecnológica de la ingeniería. La inteligencia artificial, la simulación avanzada y las herramientas digitales permiten acelerar cálculos, analizar más información y explorar un número creciente de alternativas. La capacidad tecnológica aumenta, a su vez, la necesidad de profesionales capaces de formular correctamente los problemas, interpretar resultados, detectar sus límites y decidir qué solución debe trasladarse finalmente a la realidad.
El FV-26 permite entrenar estas capacidades sobre un reto tangible en unas instalaciones innovadoras, al servicio del crecimiento personal y el aprendizaje. Más de 50 estudiantes trabajan sobre un mismo vehículo, comprueban sus decisiones en competición y regresan al proyecto con nuevos datos para seguir evolucionando sobre el modelo.


