Los grados en Periodismo y Gestión de la Ciberseguridad de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) han compartido una actividad formativa sobre los desafíos éticos y profesionales de la inteligencia artificial. La iniciativa conecta dos ámbitos que afrontan problemas comunes, como la manipulación de contenidos, la suplantación de identidad y la necesidad de comprobar la fiabilidad de la información.

La propuesta responde a un contexto en el que las competencias tecnológicas y la capacidad de juicio adquieren un peso creciente en el ejercicio profesional. El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, que recoge las perspectivas de más de 1.000 empleadores de 55 economías, señala que siete de cada diez empresas consideran esencial el pensamiento analítico. El informe sitúa, además, la inteligencia artificial y los macrodatos, las redes y la ciberseguridad y la alfabetización tecnológica como las tres competencias con mayor crecimiento previsto hasta 2030.
En este marco, la mesa redonda que ha cerrado la segunda edición del programa de cibersabiduría ha permitido analizar cómo integrar el manejo de herramientas digitales con la comprensión del contexto y la responsabilidad sobre las decisiones.
El Grado en Periodismo, de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, aporta la perspectiva del contraste de fuentes, la verificación y la responsabilidad editorial. El Grado en Gestión de la Ciberseguridad, de la Facultad de Derecho, Empresa y Gobierno, incorpora los aspectos tecnológicos, jurídicos y empresariales de la seguridad digital. El aprendizaje compartido permite relacionar la protección de la información con la confianza de quienes la reciben.
Conocimientos complementarios para afrontar la desinformación
El encuentro ha contado con Juan Carlos Sancho, comisario de la Policía Nacional especializado en ciberdelincuencia; Javier de la Rosa, responsable de Inteligencia Artificial y Modelo Formativo de la UFV, y Santiago de Riquer, fundador de EONGATE. La moderación ha correspondido a Juan Luis Gómez Gutiérrez, experto en cibersabiduría.
La creación y difusión de contenidos falsos mediante inteligencia artificial ha sido uno de los asuntos centrales. Su relevancia trasciende el ámbito informativo. El Global Risks Report 2025 del Foro Económico Mundial situó la información errónea y la desinformación como el principal riesgo percibido para los dos años siguientes, por su capacidad para erosionar la confianza y agravar las divisiones sociales.
Sancho ha explicado cómo las herramientas digitales pueden utilizarse para manipular información y cómo los sistemas automatizados pueden amplificar mensajes engañosos. También ha planteado el reto de comprobar la autenticidad de imágenes y vídeos generados con IA.
Para los futuros periodistas, esta tarea exige incorporar conocimientos sobre manipulación tecnológica a sus procedimientos de verificación. Para quienes se forman en Gestión de la Ciberseguridad, supone comprender las consecuencias de estas prácticas sobre las personas y las organizaciones.
«La credibilidad es el mayor patrimonio del periodismo y es más necesario que nunca en estos tiempos», ha señalado Javier de la Rosa, quien ha defendido la importancia de interpretar los datos y contrastar las fuentes.
Protección de datos y comprensión del contexto
La conversación ha abordado el uso de información personal disponible en internet para cometer estafas y suplantaciones de identidad. Desde su experiencia en la investigación de ciberdelitos, Sancho ha destacado la necesidad de prestar atención a los datos que se comparten.
Esta reflexión se ha extendido a las herramientas de inteligencia artificial que procesan información personal o profesional. Conocer su funcionamiento y valorar qué datos se introducen en ellas son cuestiones relevantes tanto para proteger a las organizaciones como para preservar la confidencialidad de las fuentes periodísticas.
La formación conjunta permite comprender que una decisión tecnológica tiene implicaciones sobre otros ámbitos de trabajo. Identificar a quién afecta, comunicar un riesgo con claridad y coordinar una respuesta requiere conocimientos especializados y capacidad de colaboración.
Competencias para trabajar con inteligencia artificial
Los participantes han examinado también las posibilidades de la IA para automatizar tareas de análisis e investigación. Sancho ha destacado su utilidad para procesar grandes volúmenes de información en el ámbito policial, junto con la necesidad de revisar sus resultados. «El producto que nos dé esa IA hay que testarlo», ha afirmado.
La actividad ha permitido abordar capacidades necesarias para aprovechar estas herramientas, como formular preguntas precisas, evaluar la calidad de las respuestas y justificar las decisiones. La preparación profesional exige comprender sus posibilidades y limitaciones, reconocer cuándo falta información y determinar qué comprobaciones adicionales hacen falta.
Por su parte, Santiago de Riquer ha insistido en contrastar las respuestas con las fuentes originales y mantener la capacidad de distinguir entre la realidad y sus representaciones digitales.
Una formación compartida para desarrollar criterio profesional
El programa de cibersabiduría introduce desde primer curso cuestiones relacionadas con las consecuencias sociales del desarrollo tecnológico y la responsabilidad de quienes diseñan y utilizan herramientas digitales.
La participación conjunta de Periodismo y Gestión de la Ciberseguridad permite trabajar estas cuestiones desde perspectivas complementarias. Comprender el lenguaje de otra disciplina, contrastar interpretaciones y explicar las razones de una decisión prepara a los alumnos para colaborar en equipos que deben resolver problemas complejos.
Esta propuesta vincula el aprendizaje tecnológico con el desarrollo de la autonomía intelectual y la capacidad de seguir aprendiendo. Para los futuros profesionales, supone prepararse para incorporar nuevas herramientas, valorar sus resultados y asumir la responsabilidad de las decisiones que afectan a la información, la seguridad y la confianza de las personas.


