Cómo ayudar a una persona a afrontar una dificultad, aprender de sus errores o tomar una decisión responsable ha centrado la III Jornada de Educación del Carácter, celebrada en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV). Organizado por el Centro de Educación en Virtudes y Valores de la UFV, el encuentro ha reunido a profesionales de centros e instituciones educativas y ha contado con participantes procedentes de México y República Dominicana.

Las intervenciones han abordado cómo incorporar la formación del carácter a la enseñanza, la evaluación, el acompañamiento universitario y la orientación. Entre las experiencias presentadas destacan un proyecto escolar coordinado por una alumna del Máster en Pedagogía de las Virtudes de la UFV y el trabajo del Gabinete de Orientación Educativa de la Universidad para integrar las virtudes en la atención a los estudiantes.
Estas aportaciones muestran aplicaciones concretas del modelo formativo de la UFV, que une la preparación académica y profesional con el desarrollo del criterio, la autonomía intelectual y la responsabilidad. Capacidades que cobran especial relevancia en un contexto de creciente incorporación de la inteligencia artificial al aprendizaje y al trabajo. La UNESCO recomienda que el uso educativo de estas herramientas preserve la capacidad de las personas para actuar y decidir, desde una visión centrada en su desarrollo.
Los relatos como escuela de carácter
Antonio Serrada, director del Colegio San Ignacio de Loyola de Torrelodones, y Rebeca Zapatero, coordinadora del proyecto Cuéntame un cuento y alumna del Máster en Pedagogía de las Virtudes de la UFV, presentaron una experiencia que utiliza obras como Momo, Narnia o La historia interminable para trabajar la formación del carácter con alumnos de Primaria.
Los conflictos y las decisiones de los personajes permiten ayudar a los niños a interpretar sus propias experiencias y reconocer las consecuencias de sus actos. Zapatero destacó el valor del vínculo entre docente y alumno para acompañar ese aprendizaje.
“El objetivo de la educación es acompañar a la persona en su camino a la madurez”, recordó Serrada citando a Romano Guardini. Ese camino, explicó, pretende acompañar a los alumnos “a que conozcan el bien, a que lo deseen y a que lo elijan”.
El proyecto muestra cómo la formación universitaria especializada puede trasladarse al aula y ofrecer recursos para la labor cotidiana de los educadores.
Acompañar al estudiante para desarrollar su autonomía
María García, directora del Gabinete de Orientación Educativa (GOE) de la UFV, e Inmaculada García, psicóloga general sanitaria y terapeuta sistémica, presentaron su trabajo para incorporar de forma más intencional la educación en virtudes al acompañamiento universitario.
Su modelo parte de comprender a cada alumno desde su situación concreta. Algunas dificultades que se manifiestan en el rendimiento académico pueden estar relacionadas con la perseverancia, el orden personal o la capacidad para tomar decisiones. El objetivo es ayudar al estudiante a comprender qué le ocurre y asumir un papel activo en su crecimiento.
En esta etapa adquiere especial importancia la prudencia. “Sería el momento ideal de promover la prudencia porque aquí ya deberíamos poder tener más adquirido ese pensamiento crítico, esa capacidad de desarrollar la sabiduría práctica, saber qué decir, qué no decir, cuándo actuar, cuándo no actuar, en base a un bien”, explicó Inmaculada García.
La experiencia acumulada ha permitido al departamento de orientación de la UFV sistematizar un modelo que atiende las necesidades académicas desde una comprensión integral de la persona y busca fortalecer sus recursos para afrontar las dificultades.
Aprender del error con el ejemplo del educador
Hailey Benfield, directora de Thames British School en Madrid y especialista en educación del carácter, abordó la necesidad de construir una cultura del error que favorezca el aprendizaje.
Benfield defendió que profesores y responsables académicos deben reconocer también sus equivocaciones y mostrar cómo corregirlas. “Los profesores y el personal académico no pueden guiar a los estudiantes hacia un lugar al que ellos mismos se niegan a ir”, afirmó.

Esta perspectiva alcanza a la evaluación. “La retroalimentación debe pasar del juicio al acompañamiento”, explicó. Las indicaciones del profesor deben permitir al alumno comprender lo realizado, revisarlo y encontrar una manera de mejorar.
Su intervención vinculó carácter y capacidad de juicio. “La educación del carácter no consiste en memorizar una lista de valores, sino en desarrollar la phronesis, es decir, la sabiduría práctica”, señaló. Esta capacidad ayuda a valorar cómo actuar ante situaciones complejas y a llevar las virtudes a decisiones concretas.
Orientar para elegir con libertad
María del Pilar Ponce Velasco, presidenta del Consejo Escolar de la Comunidad de Madrid, presentó algunas conclusiones del trabajo desarrollado durante cerca de dos años sobre orientación educativa.
Su intervención destacó el autoconocimiento como base para las decisiones personales, académicas y profesionales. “Ayudar a cada estudiante a conocerse y elegir con libertad es el camino para que pueda avanzar con confianza hacia un futuro con sentido”, afirmó.
Ponce subrayó también la importancia de la comunidad educativa. “Cuando en un centro educativo existe un alto sentido de pertenencia, mejora el rendimiento académico y mejora el bienestar emocional de alumnado y profesorado”, señaló.
La UFV integra la inteligencia artificial en su propuesta educativa como una herramienta al servicio del aprendizaje. Su modelo formativo cultiva el carácter, el propósito y el criterio para que los estudiantes desarrollen un pensamiento propio, utilicen la tecnología con autonomía y asuman la responsabilidad de sus decisiones. Una preparación orientada a ejercer cada profesión con rigor y poner el conocimiento y el talento al servicio de las personas y del bien común.


