La Facultad de Medicina de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) ha celebrado la 13.ª edición del Curso de Formación de Instructores en Simulación Clínica, una formación dirigida a profesionales sanitarios interesados en incorporar esta metodología a la docencia, el aprendizaje clínico y la mejora de la seguridad del paciente.

Organizado por el Centro de Simulación Clínica de la UFV, el programa ha obtenido una valoración especialmente destacada por parte de sus participantes: el 100 % de las personas que respondieron a la encuesta final puntuó con un 9 o un 10 la utilidad del curso, el cumplimiento de sus expectativas y su disposición a recomendarlo a otros profesionales.
La formación prepara a docentes y formadores de organizaciones sanitarias para diseñar, desarrollar y evaluar escenarios simulados orientados al aprendizaje clínico, la comunicación asistencial, el profesionalismo y la toma de decisiones en entornos seguros.
“Como coordinadora del curso, es muy valioso comprobar que los participantes no solo valoran positivamente la experiencia, sino que terminan la formación con herramientas concretas que pueden incorporar a su práctica docente desde el primer día”, explica Sophia Denizón Arranz, directora médica del Centro de Simulación Clínica de la UFV y coordinadora de la formación.
Denizón añade que “esta respuesta refuerza una convicción presente a lo largo de todo el curso: la simulación clínica permite diseñar experiencias de aprendizaje realistas, entrenar competencias, favorecer la reflexión sobre la propia práctica y ofrecer a los instructores recursos que pueden integrar en su forma de enseñar”.
Una metodología al servicio de la seguridad del paciente
La simulación clínica permite recrear situaciones asistenciales en entornos controlados y reproducibles, en los que los profesionales pueden entrenar habilidades técnicas, comunicación clínica, trabajo en equipo y toma de decisiones sin poner en riesgo al paciente.
El Curso de Formación de Instructores en Simulación Clínica de la UFV parte de esta premisa y capacita a los participantes para diseñar sus propias simulaciones, definir objetivos docentes, construir escenarios adecuados y conducir procesos de briefing, una fase esencial para analizar la experiencia, identificar aprendizajes y favorecer la mejora de la práctica profesional.
El programa aborda de forma progresiva los elementos fundamentales de la simulación clínica: el papel del instructor y del facilitador, la participación de pacientes simulados y confederados, el trabajo de los técnicos de simulación, el diseño de escenarios y la evaluación posterior con el grupo. De este modo, los participantes no solo conocen los fundamentos de la metodología, sino que aprenden a aplicarlos en contextos docentes y asistenciales concretos.
Formación práctica y acompañamiento personalizado
La propuesta combina una fase presencial y otra online. La parte presencial se desarrolla en el Centro de Simulación Clínica de la Universidad Francisco de Vitoria y ofrece una aproximación eminentemente práctica desde el inicio del programa. La fase online permite trabajar con materiales audiovisuales y revisar de manera individualizada los aspectos esenciales para ejercer como educador mediante simulación clínica.
Para obtener la acreditación como instructor en simulación clínica por la Universidad Francisco de Vitoria, los alumnos deben superar una prueba final con, al menos, un 70 % de respuestas correctas.
Un equipo docente vinculado a la práctica asistencial
Sophia Denizón Arranz, coordinadora de la 13ª edición del curso es directora médica del centro de Simulación Clínica de la UFV, instructora en simulación clínica, coordinadora de Comunicación Clínica y especialista en medicina familiar y comunitaria.
El equipo docente ha contado también con Laura Fernández Lebrusán, instructora en simulación clínica del Centro de Simulación Clínica de la UFV y enfermera de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda.
La experiencia profesional y docente de las responsables del programa permite conectar los contenidos de la formación con las necesidades reales de quienes enseñan y trabajan en entornos sanitarios.


