La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) inaugura una exposición que recorre la vida y el pensamiento del maestro y plantea qué pueden aportar hoy sus ideas ante los desafíos de nuestro tiempo. La muestra podrá visitarse hasta el 21 de septiembre en el edificio Tomás Moro.
Cinco siglos después de que Francisco de Vitoria obtuviera la cátedra de Prima de Teología en la Universidad de Salamanca, sus preguntas siguen llegando al presente. ¿Qué puede decir hoy su pensamiento sobre la dignidad de la persona, las relaciones entre los pueblos o la responsabilidad ante un mundo en conflicto?

Desde esa pregunta nace “Francisco de Vitoria: Luz para un mundo incierto”, la exposición que la Universidad Francisco de Vitoria ha inaugurado este 10 de septiembre en su campus de Madrid. La muestra forma parte de la celebración del V Centenario de la obtención de aquella cátedra y propone acercarse a Vitoria desde la vigencia de sus reflexiones, especialmente ante algunos de los problemas internacionales contemporáneos.
Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, situó precisamente ahí el sentido de volver sobre su figura. Hay personas, señaló durante la inauguración, que hicieron historia, pero acercarse a ellas hoy no debería reducirse a mirar hacia el pasado. “Recordarlas no es un ejercicio de nostalgia, sino realmente seguir bebiendo de una fuente que mana agua viva”, afirmó.

Un nombre que implica una responsabilidad
Para la UFV, la exposición tiene además una dimensión especialmente cercana. Francisco de Vitoria no es únicamente el personaje estudiado, sino la figura que da nombre a la Universidad y cuya manera de entender la tarea universitaria continúa planteando preguntas sobre su propia misión.
Ignacio Cosidó, presidente del Instituto para el Bien Común Global de la UFV, recordó durante el acto que esa vinculación se ha ido comprendiendo con mayor profundidad a lo largo de la historia de la Universidad. “Tener el nombre también es una responsabilidad y también es un compromiso de mantener el legado”, explicó.
Ese legado, añadió, requiere acercarse a Vitoria en toda la profundidad de su pensamiento y comprender las convicciones desde las que abordó las grandes cuestiones de su época. La exposición busca contribuir también a que los estudiantes conozcan mejor su figura y comprendan por qué su pensamiento alcanzó una dimensión que trascendió las aulas de Salamanca.
La iniciativa parte, además, de un paralelismo entre dos momentos de transformación. El siglo XVI obligó a plantear preguntas nuevas ante una realidad que estaba cambiando; el presente vuelve a situar a la sociedad ante incertidumbres que exigen comprender antes de responder. Para Cosidó, algunos de los desafíos actuales pueden abordarse con mayor profundidad si se recuperan los fundamentos desde los que pensó Francisco de Vitoria.
Del siglo XVI a las preguntas del presente
El recorrido, comisariado por el profesor Javier Gómez, convierte esa relación entre épocas en el hilo de la muestra. Una línea temporal introduce al visitante en la primera mitad del siglo XVI y en el contexto intelectual en el que vivió Vitoria. A partir de ahí, la exposición se adentra en su trayectoria como profesor y en las ideas que marcaron su pensamiento antes de dirigir la mirada hacia el siglo XXI.
Gómez resumió la pregunta desde la que se concibió el proyecto: “Francisco de Vitoria era un brillante profesor universitario. La cuestión era pensar: ese brillante universitario del siglo XVI, sus enseñanzas, su ejemplo, ¿qué nos puede decir a nosotros en el siglo XXI?”

Durante la visita inaugural, el comisario explicó cómo Vitoria se formó dentro de una tradición intelectual que confiaba en la capacidad humana para comprender la realidad. Desde ahí desarrolló un pensamiento en el que aparece también la responsabilidad de la persona ante el mundo y el reconocimiento de una dignidad compartida. Ideas que, cinco siglos después, permiten volver a preguntar cómo relacionarnos con quienes son distintos y qué responsabilidad asumimos ante los conflictos de nuestro tiempo.
La muestra busca que ese diálogo no quede encerrado en la historia de las ideas. Las cuestiones que atravesaron el pensamiento de Vitoria encuentran hoy nuevos escenarios y obligan a cada generación a elaborar sus propias respuestas.
La exposición como espacio de aprendizaje y encuentro
La inauguración reunió a miembros de la comunidad universitaria y representantes de las instituciones vinculadas a la celebración del V Centenario. El rector agradeció especialmente el trabajo de Javier Gómez como comisario y de Isabel Fernández Pacheco en el diseño de la muestra, además de destacar la implicación de distintas personas de la Universidad en su desarrollo.
Esa participación conecta con una manera de entender la experiencia universitaria en la que el conocimiento no termina en el aula. Una exposición puede convertirse también en espacio de conversación: permite detenerse ante las preguntas que otros formularon, contrastarlas con el presente y buscar respuestas junto a otros.
En ese sentido, “Luz para un mundo incierto” prolonga el trabajo iniciado en junio con el VII Congreso Razón Abierta, dedicado igualmente a Francisco de Vitoria en el marco del quinto centenario de su incorporación a la Universidad de Salamanca. Aquel encuentro reunió a una comunidad académica internacional para abordar desde su pensamiento cuestiones que siguen abiertas, desde la dignidad humana hasta la guerra y la paz.
La exposición invita ahora a continuar esa conversación desde el campus y, especialmente, a acercar a los estudiantes a la figura que da nombre a su Universidad. No para encontrar en el siglo XVI soluciones prefabricadas para el presente, sino para descubrir una forma de afrontar la incertidumbre desde el estudio riguroso, la pregunta y la responsabilidad ante la realidad.
“Francisco de Vitoria: Luz para un mundo incierto” puede visitarse del 10 al 21 de septiembre en el Espacio intersticial Tomás Moro de la Universidad Francisco de Vitoria.


