La Universidad Francisco de Vitoria (UFV) ha participado en el estudio EDSAP, una investigación publicada en la revista científica JAAD International que analiza la relación entre la psoriasis moderada-grave y el daño arterial subclínico. El trabajo revela que el 77 % de los pacientes estudiados presentaba placas de ateroma en alguna de las arterias analizadas, pese a no contar con un diagnóstico previo de enfermedad cardiovascular.
La investigación refuerza la necesidad de comprender la psoriasis como una enfermedad inflamatoria sistémica, con posibles repercusiones más allá de la piel. Aunque sus manifestaciones más visibles son las placas cutáneas, los brotes o el picor, la inflamación mantenida que caracteriza a esta patología puede afectar también a otros tejidos, entre ellos las arterias.
El estudio incluyó a 120 pacientes con psoriasis moderada-grave y sin diagnóstico previo de enfermedad cardiovascular. A todos ellos se les realizó una evaluación vascular mediante ecografía en arterias femorales y carótidas, además de tomografía computarizada coronaria con y sin contraste. Esta combinación de técnicas permitió analizar de forma conjunta la presencia de aterosclerosis subclínica en distintos territorios vasculares: piernas, cuello y corazón.
La psoriasis y sus síntomas silenciosos
Según los resultados del estudio, el 77 % de los pacientes analizados presentaba placas de ateroma en la pared de las arterias estudiadas —femorales, carótidas o coronarias—. Este tipo de afectación se conoce como aterosclerosis subclínica, porque puede desarrollarse durante años sin provocar síntomas evidentes.
Para Álvaro González-Cantero, dermatólogo del Hospital Universitario Ramón y Cajal y profesor de la Facultad de Medicina de la UFV, uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que contribuye a ampliar la mirada clínica sobre la psoriasis. Las lesiones cutáneas son visibles y reconocibles, pero la afectación arterial puede avanzar de forma silenciosa.
El estudio apunta a que, en pacientes con psoriasis moderada-grave, atender las lesiones cutáneas es fundamental, pero podría no ser suficiente. La investigación sugiere la conveniencia de incorporar una evaluación más completa del riesgo cardiovascular, especialmente en pacientes con inflamación crónica, factores metabólicos u otros elementos que incrementen la sospecha clínica.
Evaluar piernas, cuello y corazón para entender mejor el riesgo
Una de las fortalezas del estudio EDSAP es que no se limita a analizar un único territorio arterial. Frente a investigaciones previas centradas en zonas concretas, este trabajo evalúa de forma simultánea arterias femorales, carótidas y coronarias, lo que permite conocer si la aterosclerosis aparece de manera aislada o si presenta una distribución más amplia en el organismo.
Carlota Abbad-Jaime de Aragón y Emilio Berna-Rico, autores principales del estudio, destacan que esta aproximación ofrece una visión más completa de la salud vascular de los pacientes con psoriasis moderada-grave.
Por su parte, Leticia Fernández-Friera, jefa del Servicio de Cardiología de HM CIEC y especialista en imagen cardiovascular, señala que este tipo de técnicas pueden ayudar a identificar con mayor precisión qué pacientes podrían beneficiarse de estudios cardiovasculares más avanzados.
El objetivo, según plantea el estudio, no es convertir cada diagnóstico de psoriasis en una alerta cardiológica, sino mejorar la capacidad de cribado y detección precoz cuando las escalas tradicionales de riesgo no ofrecen una imagen suficientemente completa.
Las arterias femorales, posible marcador precoz
Entre los territorios vasculares analizados, las arterias femorales fueron las más afectadas. El estudio identificó placas de ateroma en el 57,1 % de los casos en este territorio. La afectación coronaria se detectó en el 51,3 % de los pacientes, mientras que las arterias carótidas presentaron placas en el 49,6 %.
Además, la placa femoral mostró la asociación más fuerte con los parámetros coronarios. Este hallazgo sugiere que el estudio de las arterias femorales podría aportar información útil para identificar de forma precoz a pacientes con mayor riesgo de aterosclerosis coronaria.
El resultado se alinea con una línea previa de investigación del grupo. Un trabajo anterior sobre ecografía femoral en psoriasis, liderado por Álvaro González-Cantero, ya había señalado la utilidad de esta prueba para detectar aterosclerosis subclínica en el territorio femoral y relacionarla con resistencia a la insulina. El estudio EDSAP amplía ahora esta observación al analizar varios territorios vasculares de forma conjunta.
Según los autores, la ecografía periférica no determina por sí sola el manejo clínico, pero puede ayudar a ordenar mejor el riesgo en pacientes con psoriasis moderada-grave, una población en la que la inflamación sistémica puede favorecer un proceso de aterosclerosis acelerado en comparación con la población general.
Cuando las escalas tradicionales no cuentan toda la historia
La prevención cardiovascular se apoya habitualmente en escalas que calculan el riesgo a partir de variables como la edad, el colesterol, la presión arterial, el tabaquismo u otros factores conocidos. Estas herramientas son útiles en la población general, pero en personas con enfermedades inflamatorias crónicas, como la psoriasis, podrían no reflejar completamente el riesgo real.
Los resultados del estudio muestran esta posible discrepancia. Entre los pacientes clasificados como de bajo riesgo cardiovascular según escalas convencionales, al menos un 60 % presentaba aterosclerosis subclínica tras la realización de las pruebas de imagen. Esta cifra ascendía hasta el 90 % entre aquellos considerados de riesgo moderado.
El trabajo comparó distintos modelos ampliamente utilizados, como Framingham, SCORE2, ASCVD y PREVENT. Sus hallazgos no cuestionan la utilidad de estas escalas, pero sí apuntan a que, en determinados contextos, podrían complementarse con otras estrategias de evaluación, especialmente cuando la psoriasis coexiste con factores metabólicos u otros indicadores de riesgo.
El estudio también invita a interpretar con cautela la puntuación de calcio coronario. Algunos pacientes con una puntuación de calcio coronario de cero presentaban placas detectables mediante tomografía computarizada e, incluso, lesiones con capacidad obstructiva.
Hacia una prevención más personalizada
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue el elevado valor predictivo de la ausencia de enfermedad en los territorios vasculares periféricos. Cuando no se identificaron placas mediante ecografía, la probabilidad de no presentar placas coronarias obstructivas alcanzó el 91,9 %.
Este resultado respalda el posible papel de la ecografía vascular como herramienta no invasiva de cribado para seleccionar qué pacientes podrían beneficiarse de pruebas cardiovasculares más complejas. Los investigadores subrayan, no obstante, que el estudio debe interpretarse teniendo en cuenta sus limitaciones. La muestra analizada es relativamente reducida, no incluyó grupo control y el diseño permite establecer asociaciones, pero no determinar si la presencia de estas placas se traducirá necesariamente en un mayor número de eventos cardiovasculares a largo plazo.
Por ello, el seguimiento prolongado de los pacientes será fundamental para conocer la verdadera repercusión clínica de estos hallazgos. La participación de la UFV en este estudio se enmarca en una forma de entender la investigación médica orientada a mejorar la prevención, favorecer el diagnóstico precoz y promover una atención más coordinada entre especialidades.
En el caso de la psoriasis, la evidencia recogida por EDSAP refuerza la importancia de mirar más allá de la piel y avanzar hacia una atención integral que tenga en cuenta el impacto sistémico de la enfermedad y sus posibles repercusiones cardiovasculares.



