La última jornada del congreso tuvo como momento central la conferencia de clausura de Francesc Torralba, catedrático de Ética de la Universidad Ramon Llull, titulada “Educación universitaria, conciencia y razón en tiempos de IA”. Su intervención abordó el impacto de la inteligencia artificial en la vida universitaria y la necesidad de repensar qué es verdaderamente irreemplazable en la experiencia educativa.
Torralba defendió que la transformación tecnológica obliga a revisar el propósito de la universidad, pero no elimina su misión esencial. “Tenemos que pensar a fondo el propósito, el para qué estamos y el cómo podemos alcanzar ese propósito”, señaló durante su intervención. A su juicio, la universidad sigue teniendo sentido precisamente porque sigue abierta la tarea de investigar, transmitir y acompañar a los estudiantes en la comprensión de la realidad.
El catedrático de Ética insistió en que la inteligencia artificial puede ofrecer respuestas, ordenar información o asumir determinadas tareas, pero no sustituye el encuentro humano que se produce en el aula, en la tutoría o en la conversación personal. “La inteligencia artificial da respuestas, pero no plantea preguntas”, afirmó. Por eso, añadió, el papel del profesor universitario no consiste solo en transmitir contenidos, sino en “despertar conciencias”.
En esa línea, Torralba invitó a la universidad a identificar aquello que ninguna tecnología puede reemplazar: “Hay que pensar a fondo dónde es esencial el factor humano. Qué es irreemplazable de lo que hacemos habitualmente para esencialmente dedicarnos a ello y delegar todas esas otras tareas que pueda hacer el artefacto, incluso con más agilidad, más exactitud y más rapidez que nosotros”.
Su conferencia cerró tres días de reflexión sobre Francisco de Vitoria, la Escuela de Salamanca y los desafíos contemporáneos de la universidad, la política, el derecho, la economía, la dignidad humana y la inteligencia artificial.
Tres días para actualizar el legado de Francisco de Vitoria
El VII Congreso Razón Abierta se ha celebrado en el marco del quinto centenario de la incorporación de Francisco de Vitoria a la Universidad de Salamanca. A lo largo de tres jornadas, el encuentro ha reunido más de 60 comunicaciones académicas y a más de 230 asistentes inscritos procedentes de Argentina, Brasil, Chile, China, España, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Italia, México, Nigeria, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido y Uruguay.
El congreso ha contado con 66 comunicaciones aceptadas tras la evaluación del Comité Científico y ha abordado cuestiones como la ley natural, la dignidad humana, los derechos humanos, el derecho internacional, la guerra justa, los límites del poder civil, la economía, la misión de la universidad católica, la evangelización en el ámbito universitario y los retos educativos ante la inteligencia artificial.
La primera jornada situó el foco en Francisco de Vitoria como maestro y en la misión del profesor universitario hoy. Tras la apertura institucional, el programa incluyó la conferencia inaugural de Marie Monnet O.P., rectora de Domuni Universitas, bajo el título “Francisco de Vitoria, luz para un mundo incierto”. También se celebraron mesas sobre la unidad de la verdad, la universidad del siglo XVI y la universidad actual, así como sobre ley natural, dignidad humana y derechos humanos.
En la inauguración, Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, recordó que Vitoria sigue siendo una figura decisiva para pensar los dilemas contemporáneos desde la dignidad de la persona. “Vitoria respondió que sí, que la dignidad no es un privilegio de los que se parecen a ti, que el derecho no puede terminar donde termina tu cultura, que hay algo en cada ser humano que ningún poder puede borrar legítimamente”, afirmó.
El rector destacó además que el congreso no era “un inventario de temas académicos”, sino “un mapa de las preguntas que el mundo está haciéndose ahora mismo y que necesita que alguien responda bien”. En ese mapa situó cuestiones como la ley natural, la dignidad humana, los derechos y la naturaleza, la guerra justa, la economía y la justicia, y la educación y la conciencia en tiempos de inteligencia artificial.
La segunda jornada profundizó en la tradición jurídica, política y económica de la Escuela de Salamanca. El programa incluyó la conferencia “De Salamanca a La Haya. Tradición jurídica hispánica y Derecho Internacional”, impartida por Benigno Pendás, presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y mesas redondas sobre los límites del poder civil, la guerra justa y los desafíos actuales de las relaciones económicas.
El congreso reunió, entre otros a José María Beneyto, catedrático de Derecho Internacional, Derecho Europeo y Relaciones Internacionales de la Universidad San Pablo CEU; Domingo González, profesor de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Murcia; Jean-Paul Coujou, profesor de Filosofía del Institut Catholique de Toulouse; Enrique Bonete, catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Salamanca; Ángel Barahona, catedrático de Teología Fundamental de la UFV; Stefano Zamagni, catedrático de Economía Política de la Università di Bologna; Pedro Schwartz, catedrático de Historia de las Doctrinas Económicas de la Universidad Complutense de Madrid; Daniel Lacalle, profesor de Economía Global en IE Business School; y Radek Tadeusz Biernacki, profesor de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Finis Terrae.
La tercera jornada se centró en la misión universitaria, la evangelización y la pregunta por la conciencia en el contexto cultural actual. La mesa “Ideales misioneros y nueva evangelización. ¿Evangelizar en la universidad?” contó con Fabrice Hadjadj, filósofo y director del Instituto Incarnatus Est; Armando Pego Puigbó, catedrático de Humanidades de la Universidad Ramon Llull; y Alejandro Rodríguez de la Peña, catedrático de Historia Medieval de la Universidad San Pablo CEU. La moderación corrió a cargo de Ángel Barahona, catedrático de Teología Fundamental de la UFV.
Una universidad llamada a dialogar con los problemas de su tiempo
El director del congreso, Leopoldo Prieto, catedrático de Filosofía Moderna de la Universidad Francisco de Vitoria, agradeció al cierre el trabajo desarrollado durante más de un año y medio para hacer posible el encuentro y señaló que el resultado del congreso “va en ayuda de la verdad de las cosas y del amor a la verdad en los que la estudian, como se hace en esta universidad”.
En el cierre, María Lacalle insistió en que la universidad no puede reducirse a la mera empleabilidad. “Estamos llamados a ofrecer mucho más, estamos llamados a generar una docencia verdaderamente transformadora, una ciencia más humana y a influir en el mundo”, afirmó. Según señaló, la universidad debe “implicarse en los problemas de su tiempo y decir verdades, aunque sean incómodas”, una tarea que Francisco de Vitoria encarnó en su época y que hoy sigue interpelando a profesores, investigadores e instituciones académicas.
Con la clausura del VII Congreso Razón Abierta, la Universidad Francisco de Vitoria y el Instituto Razón Abierta refuerzan su compromiso con una universidad capaz de integrar ciencias, filosofía y teología para pensar las grandes cuestiones del presente. El anuncio del nuevo congreso dedicado a Benedicto XVI y la apertura de los Premios Razón Abierta prolongan esa vocación de diálogo académico internacional al servicio de la verdad, la dignidad humana y el bien común.