En un mundo que premia la velocidad, la UFV propone una mirada distinta: emprender como un camino de transformación personal y de "vuelta" a la sociedad.
Avanza el segundo semestre en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) y, con el horizonte del final de curso más cerca, los proyectos que comenzaron como una intuición en las aulas empiezan a cobrar cuerpo. No es ya el vértigo del primer día, sino el momento de la constancia y la madurez. En este punto del camino, el emprendimiento en el campus se manifiesta no como una actividad extraescolar, sino como la respuesta valiente de quien decide que su formación debe servir para algo más que para obtener un título.
Como recuerda el rector Daniel Sada en sus intervenciones, la universidad debe ser un lugar donde "la vida pase por el alumno", y en esta etapa del año, esa vida se traduce en validación de prototipos, preparación de planes de negocio y puesta en valor de sus proyectos, sobre todo, desde una mentalidad transformadora que les dé robustez y resiliencia en cada etapa de su camino emprendedor, y les prepare y acompañe desde la incertidumbre y el riesgo en las decisiones que van a tomar libremente desde el buen propósito y esperanza que les mueve.








