El proyecto llevó al joven ingeniero a adentrarse en un campo que inicialmente no formaba parte de su especialidad: la biomecánica del tobillo. A partir de ahí comenzó un proceso de investigación, análisis y experimentación para comprender cómo se distribuyen las fuerzas en la articulación y de qué manera podían reducirse.
La investigación combinó el estudio anatómico con el desarrollo de prototipos y pruebas de diseño. El objetivo era encontrar una solución que no solo fuera técnicamente viable, sino también cómoda, funcional y aplicable en la vida diaria de una persona con este tipo de lesiones.
El resultado fue una órtesis diseñada para desviar parte del peso corporal fuera del tobillo, reduciendo así la presión que soporta la articulación y permitiendo una marcha más estable.
Una de las primeras versiones de la órtesis, desarrollada por Álvaro Gallego, que recibió el ‘Premio excelencia TFG de la Comunidad de Madrid’ y el ‘Primer Premio TFG Social UFV’ en el curso 2021-2022.
Una órtesis pensada para descargar la articulación
El dispositivo patentado consiste en un sistema que se fija a la pierna mediante un mecanismo de agarre ergonómico y que incorpora un elemento estructural capaz de transmitir parte de la carga al suelo.
De esta forma, la órtesis contribuye a disminuir la presión entre la tibia y la cúpula astragalina, lo que puede ayudar a reducir el dolor asociado al apoyo del pie.
El diseño incluye además un sistema que regula el movimiento relativo entre los distintos elementos del dispositivo. Durante el desarrollo del prototipo también se exploró la posibilidad de incorporar sensores y actuadores mecánicos que permitan ajustar la fuerza aplicada en función de las necesidades del usuario.
Personalización y nuevas tecnologías en el diseño
Uno de los aspectos destacados del proyecto es el uso de herramientas de diseño y fabricación digital. Durante el desarrollo de la órtesis se emplearon tecnologías como el escaneado 3D del pie, el modelado CAD y la impresión 3D, lo que permitió adaptar el dispositivo a la morfología de cada usuario.
Este enfoque facilita la creación de órtesis más ergonómicas y ajustadas a las necesidades concretas de cada paciente. Además, abre la puerta a procesos de fabricación más flexibles y a la posibilidad de mejorar progresivamente el diseño mediante nuevos prototipos.
Aunque inicialmente el proyecto se centró en la osteocondritis disecante del astrágalo, el estudio realizado durante el TFG también apuntó a que este tipo de solución podría resultar útil en otras patologías que requieren descargar peso sobre el tobillo o el retropié.
Del aula al reconocimiento académico
El proyecto no tardó en recibir reconocimiento. En 2022, la Universidad Francisco de Vitoria concedió a este trabajo el Primer Premio TFG Social UFV, destacando su orientación a mejorar la calidad de vida de personas con movilidad reducida.
Al año siguiente, el trabajo fue distinguido con el Premio Excelencia al mejor Trabajo Fin de Grado de la Comunidad de Madrid, otorgado por el Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Madrid en la categoría ADAPTA.
Estos reconocimientos pusieron de relieve el valor del proyecto tanto desde el punto de vista técnico como social.
Innovación con impacto humano
Más allá del logro tecnológico, la historia de esta órtesis pone de manifiesto cómo la ingeniería puede orientarse a resolver problemas reales que afectan a la vida de las personas.
En este caso, el objetivo ha sido claro desde el inicio: aliviar el dolor, reducir la sobrecarga en el tobillo y facilitar que quienes padecen determinadas lesiones puedan recuperar parte de su movilidad y autonomía.
Un ejemplo de cómo un proyecto universitario puede transformarse en innovación con impacto social, conectando conocimiento, creatividad y compromiso con las necesidades reales de la sociedad.
El Grado en Ingeniería en Sistemas Industriales de la Universidad Francisco de Vitoria promueve una formación en la que la técnica, la creatividad y la capacidad de resolver problemas reales van de la mano. Este proyecto muestra cómo la ingeniería puede convertirse en una herramienta concreta al servicio de la persona cuando nace de una necesidad real y se desarrolla con rigor, sensibilidad y vocación de mejora social.