Una órtesis es un dispositivo externo que sirve de apoyo y soporte. Permite enderezar y corregir posturas incorrectas ocasionadas por lesiones que ameritan asistencia, muchas veces sin la necesidad de utilizar silla de ruedas o muletas.
A diferencia de una prótesis, no requiere de intervención quirúrgica y normalmente es el propio paciente quien la coloca y la retira.
Pérdida del cartílago, una enfermedad no regenerativa
El motivo de este proyecto se remonta 6 años atrás cuando el hermano de Álvaro Gallego sufrió una lesión jugando al fútbol que le impediría seguir desarrollando tareas cotidianas como ducharse, planchar, hacer la comida, o cualquier otra actividad para la que necesitase estar de pie o cargar el tobillo.
“Durante meses pensábamos que se trataba de un esquince. Pero después de una resonancia magnética le diagnosticaron una fractura en el hueso y cartílago del tobillo que le impediría volver a jugar al fútbol”, explica Álvaro.
La fragmentación de un trozo del cartílago del tobillo es una lesión conocida como Osteocondritis Disecante del Astrágalo (OCD). Una enfermedad no regenerativa en la que el tejido del cartílago no se recupera y, al apoyar el pie, el peso del cuerpo recae en un hueso del tobillo: el astrágalo.
Esto “produce edemas óseos y fuertes dolores tras la realización de actividades cotidianas como andar o incluso estar de pie”, señala el joven ingeniero.
Aplicar la ingeniería a la biomecánica
Tras dos operaciones y ver que la situación física de su hermano no mejoraba, Álvaro pensó que podía idear alguna solución desde la ingeniería y las competencias adquiridas en el Grado en Ingeniería en Sistemas Industriales de la UFV.
Comenzó a levantarse pronto para realizar ejercicios creativos, buscar soluciones al problema y un día, le llegó la inspiración. “En ese momento lo primero fue comenzar a hacer bocetos y desarrollar un prototipo para comprobar su funcionamiento. A partir de ese punto, comencé a estudiar toda la biomecánica y el funcionamiento corporal del tobillo”, destaca con ilusión.
Álvaro no tenía ningún conocimiento previo de biomecánica corporal. Pensaba que solamente tendría que estudiar un par de conceptos de la articulación, pero pronto se dio cuenta de que el campo de la biomecánica era muy amplio. “Después de un proceso bastante largo de documentación sobre biomecánica y el funcionamiento del tobillo, comenzamos a probar cuáles serían las herramientas para utilizar”, subraya.
Ortesis reductora de carga corporal aplicada al tobillo
El objetivo principal de la órtesis a lo largo del desarrollo del prototipo ha sido que su hermano sea capaz de recuperar poco a poco las actividades diarias. “Mi hermano se tenía que duchar en una butaca. Y cuando íbamos de viaje, tenía que ir en silla de ruedas para desplazarse largas distancias”, explica Gallego.




