Entre todas las iniciativas, «Te falta calle / Noche sin hogar» ocupa un lugar singular porque propone una experiencia que desinstala. Cerca de 80 alumnos participaron en esta propuesta que busca acercar a los estudiantes, de forma simbólica, a las dimensiones más duras del sinhogarismo: la intemperie y la falta de descanso.
Y ahí, en ese límite, la actividad se convierte en pregunta. "Es una experiencia realmente inmersiva. Para las personas sin hogar debe ser agotador no descansar verdaderamente", explicaba uno de los participantes. Otro alumno profundizaba en esa toma de conciencia: "Pensé que al día siguiente volvería a mi cama y esa idea me hizo sentir casi culpable. Durante la adoración pedí aprender a no acostumbrarme a la comodidad, a no vivir indiferente al sufrimiento de otros".
Para Rocío Iglesias, técnico de Acción Social, esta no es una actividad más: “La experiencia de pasar una noche en la calle (en el Campus) no es simplemente una actividad simbólica, sino un ejercicio profundo de empatía que confronta a los alumnos con una realidad que, aunque conocida, no es cercana y suele permanecer invisible. Dormir a la intemperie, sentir el frío, la inseguridad o la incomodidad rompe con la rutina, los privilegios y las oportunidades que tenemos. Permite entender, ponerse en los zapatos del vulnerable para visualizar lo que significa vivir sin un hogar.
Los alumnos compartieron una cena con jóvenes en situación de calle de la asociación Bocatas. No se trató solo de “observar” una realidad distinta, sino de encontrarse cara a cara con personas que, siendo similares en edad, intereses o sueños, han recorrido caminos marcados por la desigualdad y la falta de oportunidades. En ese encuentro desaparecen las etiquetas y surge algo esencial: el reconocimiento de la dignidad del otro.
Esta vivencia invita a los alumnos a verse reflejados en esos otros jóvenes y comprender que la línea que separa sus realidades es muchas veces, más frágil de lo que imaginaban.
En definitiva, más que una actividad puntual, es una lección de humanidad. Despierta la conciencia social, fomenta la compasión y siembra una semilla de responsabilidad: la de no permanecer indiferentes ante la desigualdad, sino convertirse en agentes de cambio, por pequeños que sean sus actos.
El slogan de la Noche sin Hogar es “Te Falta Calle”. El Padre Jacobo, L.C. en la misa de cierre del domingo nos invitaba a reflexionar sobre la experiencia vivida. Ojalá lo que nos falte después de esto no sea calle, sino que nos sobre Amor. Amor para darlo al otro sin mirar con indiferencia a partir de ahora al que vive en el cajero de la esquina o vemos pidiendo el supermercado de nuestro barrio”.