Con el Mundial 2026 en marcha en Estados Unidos, México y Canadá, la prevención antidopaje vuelve a ocupar un lugar protagonista en la parrilla de actualidad. En este contexto, un estudio con participación de investigadores de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) analiza diez años de controles antidopaje realizados en competiciones organizadas por CONMEBOL antes de esta cita mundialista.

El trabajo, titulado A decade of doping control in the South American football confederation (CONMEBOL) (2014 to 2024) y publicado en la revista científica Performance Enhancement & Health, ha sido desarrollado por investigadores de la Universidad Francisco de Vitoria, la Universidad de Alcalá, la Universidad Rey Juan Carlos y la Comisión Médica y Unidad Antidopaje de CONMEBOL. La investigación examina 24.726 muestras recolectadas entre 2014 y 2024 en fútbol once, fútbol sala y fútbol playa, tanto en competiciones absolutas como en torneos juveniles y grandes citas continentales.
Una baja tasa de hallazgos analíticos adversos
Los resultados muestran una baja tasa de hallazgos analíticos adversos, con 89 casos registrados en el periodo estudiado, lo que representa una frecuencia global del 0,42 %. El estudio identifica, además, los grupos de sustancias más frecuentes y subraya la importancia de reforzar la prevención, la educación antidopaje y la formación de los profesionales que acompañan al deportista.
Uno de los datos más relevantes es el aumento progresivo de los controles realizados. CONMEBOL pasó de 586 muestras analizadas en 2014 a 3.935 en 2024, lo que supone un incremento del 572 %. Sin embargo, este crecimiento del sistema de vigilancia no se tradujo en un aumento proporcional de hallazgos analíticos adversos.

Los autores plantean una lectura prudente de los datos: los resultados reflejan el funcionamiento del sistema de detección actual, pero no permiten medir de forma directa la prevalencia real del dopaje en el fútbol sudamericano. Su principal valor reside en ofrecer una base científica para identificar patrones, orientar mejor los programas educativos y adaptar las estrategias de prevención a las distintas modalidades y contextos competitivos.
El Mundial como contexto para reforzar la prevención
La investigación resulta especialmente relevante durante el Mundial 2026, un momento en el que el fútbol adquiere máxima visibilidad internacional. La Copa del Mundo intensifica la exigencia física, la presión competitiva y la exposición mediática de los futbolistas, factores que hacen aún más necesario reforzar la cultura antidopaje desde la prevención.
El trabajo recuerda que el antidopaje no comienza en la recogida de muestras. Empieza antes, en la formación de jugadores, médicos, fisioterapeutas, nutricionistas, preparadores físicos y demás profesionales que intervienen en la preparación y el cuidado del deportista.
En este sentido, conocer qué sustancias aparecen con mayor frecuencia en los controles permite diseñar mensajes más precisos sobre el uso de medicamentos, las autorizaciones de uso terapéutico, los riesgos de suplementos contaminados o las consecuencias de determinadas exposiciones accidentales.
Esta línea conecta con investigaciones previas de la UFV sobre la necesidad de reforzar la formación antidopaje en los estudios universitarios de Ciencias de la Salud y del Deporte. Médicos, fisioterapeutas, nutricionistas, preparadores físicos y graduados en Ciencias del Deporte asesoran a deportistas en decisiones que pueden tener consecuencias deportivas, médicas y profesionales. Por eso, conocer bien los riesgos es parte de la protección del jugador.
Un hallazgo analítico adverso no equivale a una sanción
El estudio también insiste en la importancia de utilizar con precisión la terminología antidopaje. Un hallazgo analítico adverso significa que un laboratorio acreditado ha detectado una sustancia prohibida, o sus metabolitos, en una muestra de orina o sangre. Sin embargo, no implica automáticamente una infracción confirmada ni una sanción firme.
Tras un hallazgo comienza un procedimiento de gestión del resultado en el que pueden analizarse diferentes circunstancias, como una autorización de uso terapéutico, un tratamiento médico justificado, una exposición involuntaria, una contaminación o una cuestión procedimental.
Esta distinción resulta especialmente importante en un deporte sometido al juicio público inmediato. Explicar bien el proceso protege los derechos del deportista, evita interpretaciones precipitadas y mejora la calidad de la información sobre el control antidopaje.
Anabolizantes, diuréticos y glucocorticoides
Dentro de los 89 hallazgos analíticos adversos registrados, el estudio identificó 97 sustancias prohibidas, ya que algunas muestras contenían más de una. Los grupos más frecuentes fueron los agentes anabolizantes, con 36 ocurrencias; los diuréticos y agentes enmascarantes, con 26; y los glucocorticoides, con 19.
Los autores advierten de que estos resultados deben interpretarse como patrones de detección, no como una prueba directa de intención dopante. Algunas sustancias pueden estar relacionadas con el rendimiento, la recuperación o la manipulación del control; otras pueden aparecer por tratamientos médicos, errores de medicación, suplementos contaminados o exposiciones accidentales.
El análisis por modalidad muestra que el fútbol once concentró la mayoría de los hallazgos, con 72. El fútbol sala registró 9 y el fútbol playa, 8. Por sexo, 78 hallazgos se detectaron en hombres y 11 en mujeres, aunque los autores piden cautela porque los informes disponibles no incluyen el número total de muestras por sexo y, por tanto, no permiten calcular prevalencias específicas.
Ciencia aplicada al juego limpio
El estudio está firmado, entre otros autores, por Millán Aguilar-Navarro, investigador del Instituto de Ciencias de la Salud y el Deporte de la UFV y primer autor del trabajo, y por Juan Del Coso, investigador de la UFV y de la Universidad Rey Juan Carlos. Su aportación se sitúa en el ámbito de la investigación aplicada a la salud, la seguridad y la integridad en el deporte.
La utilidad práctica de la investigación está en convertir los datos en prevención. La identificación de patrones ayuda a orientar mejor la formación de jugadores, clubes, cuerpos médicos y profesionales de apoyo, especialmente en un contexto deportivo de alta exigencia.
La propia CONMEBOL ha presentado esta investigación como un respaldo científico a una década de trabajo en control antidopaje y a su compromiso con un fútbol limpio, seguro y transparente.
El Mundial 2026 concentra la atención sobre selecciones, estrellas, resultados y grandes escenarios. Pero la confianza en el fútbol también se construye lejos de la retransmisión: en controles que no se ven, en programas educativos, en decisiones médicas bien informadas y en sistemas de prevención sostenidos en el tiempo.
En ese ámbito, la investigación científica aporta una herramienta clave: leer los datos con perspectiva para anticipar riesgos, orientar la prevención y reforzar el juego limpio antes, durante y después de las grandes competiciones.


