La jornada ha combinado talleres participativos, la grabación de pódcast en directo y una mesa redonda, en un programa diseñado para acercar a los asistentes a la realidad de las personas con autismo desde una perspectiva vivencial.
El eje central de la actividad ha sido un circuito inmersivo compuesto por cuatro estaciones, concebidas para comprender, experimentar y reflexionar sobre las necesidades de las personas con TEA y sobre el papel de la familia y la comunidad en la construcción de entornos inclusivos.
Entre las experiencias propuestas, los asistentes han podido conocer el trabajo de los perros de asistencia que acompañan a niños con TEA. Desde la organización UNE, dedicada a perros de ayuda social, destacaron: “Es importante que se conozca este recurso, cada vez se ve más en las calles, pero todavía es muy desconocido”.
Otra de las actividades ha sido la ‘librería sin idioma’, una propuesta orientada a explorar el lenguaje más allá de las palabras. Asimismo, mediante el uso de gafas de realidad virtual, los participantes han podido ponerse en la piel de personas con este diagnóstico, experimentando situaciones cotidianas desde una perspectiva sensorial distinta. Meli Martínez, desde GATEA, explicó: “Cosas cotidianas para nosotros, como caminar en un centro comercial, para muchas personas con autismo es una gran dificultad, puesto toda esta información sensorial puede llegar a una desregulación emocional o desregulación del control”.
El circuito se completó con la participación de VenTEA, que ofreció una sesión de cine adaptado, así como con la grabación de varios pódcast para el canal de YouTube de GATEA y la exposición de materiales dirigidos a estudiantes de Psicología, con el objetivo de facilitar herramientas prácticas para su futuro profesional: “Se les dan un montón de herramientas para que si van a una institución las puedan aplicar”.