¿Qué futuro les espera a los estudiantes que hoy se forman en las universidades? Esta ha sido la gran interrogante del encuentro “IA: ¿ola o tsunami?”, organizado por la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), en colaboración con Cap Capital, donde se ha reflexionado sobre el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad, el empleo y la formación universitaria. El encuentro, seguido por más de 800 personas de la comunidad universitaria, tuvo como protagonista al divulgador tecnológico Jon Hernández, uno de los principales comunicadores sobre IA en el ámbito hispanohablante, quien advirtió de la magnitud del cambio que ya está en marcha.

Jon Hernández durante la conferencia en la Universidad Francisco de Vitoria
La jornada puso el foco en una cuestión especialmente relevante para el ámbito universitario: cómo preparar a las nuevas generaciones para un futuro incierto en el que la inteligencia artificial transformará no solo las profesiones, sino también la manera en que las personas entienden su vocación y su contribución a la sociedad.
Universidad y empresas ante un desafío común
Durante su intervención de bienvenida, el rector de la Universidad Francisco de Vitoria, Daniel Sada, destacó la sintonía de valores entre la UFV y Cap Capital y la importancia de colaborar con instituciones comprometidas con el impacto social. “Nos motiva especialmente cuando hacemos algo con una institución que busca equilibrar rentabilidad, innovación y servicio a la sociedad”.
Asimismo, puso en valor la dimensión de propósito que comparten ambas entidades: “Sentimos que sois compañeros de un camino común donde lo que nos planteamos es querer aportar algo que merezca la pena a la sociedad”.
El rector subrayó que inteligencia artificial obliga a replantear qué significa educar, trabajar y construir una vida con sentido en un mundo donde la inteligencia ya no es exclusivamente humana.
La IA, el gran reto de nuestra generación
El Global Head Commercial and Vice President de Cap Capital, Ricardo Martins, señaló la dimensión histórica del momento actual y la responsabilidad de las instituciones para orientar el cambio tecnológico hacia el bien común.

Ricardo Martins junto a Daniel Sada durante la presentación de la conferencia IA: ¿ola o Tsunami?
Martín insistió en que la innovación debe situar a la persona en el centro, defendiendo una visión humanista de la empresa y de la tecnología: “La empresa no es un fin, es un medio para crear trabajo, aportar valor real y, sobre todo, para poner a la persona en el centro”.
Un cambio que ya está ocurriendo
En su intervención principal, Jon Hernández advirtió de que el mayor riesgo no es la inteligencia artificial en sí misma, sino la falta de conciencia social sobre su impacto real. “No somos conscientes de la magnitud de lo que se nos viene encima”.
El divulgador explicó que la sociedad tiende a percibir la IA como un fenómeno futuro, cuando en realidad sus efectos ya están transformando el mercado laboral y la vida cotidiana: “Tendemos a hablar de esto en términos futuros, pero la magnitud del impacto va a ser tan grande que no estamos preparados”.
Hernández defendió la necesidad de pasar de la reacción a la anticipación y de abrir un debate social profundo sobre el tipo de sociedad que se desea construir con estas herramientas, que deben integrarse en todas las generaciones de profesionales.
Vocación y propósito como oportunidad y riesgo
Uno de los aspectos más relevantes para el entorno universitario fue la reflexión sobre el impacto de la IA en la identidad profesional y el sentido del trabajo.
Según Hernández, la automatización de tareas cognitivas obligará a replantear la relación entre profesión y propósito vital: “La crisis de propósito que nos viene va a ser enorme”.
El experto subrayó que la inteligencia artificial está alterando uno de los supuestos tradicionales a la hora de elegir estudios universitarios: la previsibilidad del empleo futuro. Según explicó, durante décadas muchos estudiantes han orientado su decisión académica en función de las salidas profesionales y del puesto que esperaban desempeñar, pero en un contexto de transformación acelerada esa lógica resulta cada vez más incierta. Por ello, defendió que cobra mayor sentido elegir una carrera desde la vocación y desde el tipo de persona que se desea llegar a ser, más que desde un catálogo de profesiones que podrían cambiar radicalmente en los próximos años. Este enfoque —señaló— permite construir trayectorias profesionales más sólidas y plenas, capaces de adaptarse a los cambios tecnológicos sin perder el sentido personal y social del trabajo.
El ponente recordó que la sociedad actual define a las personas en gran medida por su ocupación laboral, lo que podría cambiar profundamente en un escenario de automatización avanzada: “Cuando te preguntan quién eres, te sueles definir por tu trabajo, y eso es algo que tendremos que empezar a cambiar”.
Esta visión entronca con la propuesta formativa de la Universidad Francisco de Vitoria, que entiende la educación superior como un proceso de descubrimiento personal y de respuesta vocacional ante los retos del mundo contemporáneo.
Formación para un mundo incierto
En relación con la educación, Hernández subrayó que la inteligencia artificial afectará a todos los sectores y perfiles, lo que exige una respuesta formativa transversal y urgente. “Esto no es una cosa de informáticos; va a afectar a todos”.
Asimismo, alertó de que la sociedad avanza a distintas velocidades en la adopción tecnológica, lo que podría generar nuevas brechas si no se actúa con rapidez: “Hay quien lo está adoptando de forma natural y hay quien lo está ignorando completamente”.
El divulgador defendió una postura equilibrada que combine el aprovechamiento de las oportunidades con la mitigación de los riesgos: “Todos los retos pueden verse como una amenaza o como una oportunidad, y la IA es ambas cosas a la vez”.
El encuentro evidenció la necesidad de espacios de diálogo entre universidad, empresa y sociedad para orientar el desarrollo tecnológico desde criterios éticos, humanistas y de servicio.
Tecnología al servicio de la persona: una revolución humana
Más allá de los avances técnicos, la jornada subrayó una idea central: el verdadero desafío no es tecnológico, sino profundamente humano. La inteligencia artificial obliga a repensar qué significa educar, trabajar, crear y vivir en una sociedad donde la inteligencia ya no es un atributo exclusivamente humano. Así es como entiende la UFV la educación superior donde la tecnología está al servicio de la persona y es así como se da sentido al progreso.
En este contexto, la Universidad Francisco de Vitoria reafirma su compromiso con una formación integral que prepare a los estudiantes no solo para desempeñar profesiones, sino para responder a las preguntas de sentido, responsabilidad y servicio que marcarán el futuro.


