“De camino al hospital es inevitable sentir cierto miedo por la incertidumbre de lo que me voy a encontrar, de todas aquellas personas que esperan algo de mí… pero ante todo ese miedo, prevalecen mis ganas de poder ayudar.
Dentro del “caos” que estamos viviendo intento sacar el lado positivo y es que mis compañeros y yo, como personal sanitario, tenemos la suerte de poder responder a nuestra vocación día tras día.
Hay una frase de Santa Teresa de Calcuta que siempre me ha encantado y que se ha convertido en mi consuelo diario: “Quién no sirve para servir, no sirve para vivir”.
Os ruego que encomendéis a las personas que fallecen en solitario sin poder despedirse de sus seres queridos.”




