El exmagistrado del TEDH pasó a relatar a los alumnos algunos de los casos en los que tuvo que intervenir en el Tribunal de Estrasburgo, y en particular, expuso las razones por las que firmó varios votos particulares con opiniones disidentes frente a la mayoría de catedráticos, en casos en los que él consideraba que no había una verdadera vulneración de los Derechos Fundamentales, como por ejemplo un caso que llegó a la Gran Sala del Tribunal, con 17 jueces para enjuiciarlo, sobre una identificación por una multa de tráfico en Reino Unido, en la que se dirimía si había una violación del derecho fundamental a no autoinculparse. El magistrado Borrego expuso que en ocasiones, podía haber en el TEDH un exceso de garantismo y debates a su juicio muy amplios para cuestiones de no tanta entidad. Consideraba que su perfil como abogado del Estado era probablemente más práctico y más cercano a las cuestiones de la vida normal, que el perfil de la mayoría de jueces de Estrasburgo, de procedencia académica como catedráticos, que tendían a alargar debates muy teóricos sobre las cuestiones. Javier Borrego se congratuló de que en ese caso mencionado, después de hacer una opinión disidente considerando que era un tema menor para tanto tiempo empleado en discusiones, recibió una carta de un importante juez británico afirmando que “alguien tiene todavía los pies en el suelo”. Recomendó a los estudiantes que los juristas no pierdan el sentido de la realidad.
Javier Borrego hizo un excurso en su relato sobre su participación en el TEDH para manifestar que, desde su experiencia en instituciones europeas, hay motivos para estar preocupados por la pérdida de la identidad cristiana en Europa. Afirmó el exmagistrado del Tribunal de Estrasburgo: “estoy muy de acuerdo con Benedicto XVI en que el cristianismo es elemento fundamental de la identidad europea”. Explicó a los jóvenes alumnos que le escuchaban que de los cuatro principales “Padres fundadores” de la Unión Europea (Schuman, Monnet, Adenauer y De Gasperi), al menos tres de ellos eran devotos cristianos, con dos de ellos, Schuman y De Gasperi, en proceso de beatificación. Borrego explicó que Jean Monnet, que inició la construcción europea integrando la producción de carbón y acero, también se dio cuenta de la prioridad de promover los valores europeos y los derechos humanos como factor de integración.
Respecto a algunas sentencias del Tribunal de Estrasburgo de especial importancia, el exmagistrado del TEDH Javier Borrego hizo una panorámica por algunas de ellas. Destacó en particular el importante caso Lautsi contra Italia, una relevante sentencia sobre el crucifijo en los edificios y escuelas públicas. El Tribunal de Estrasburgo, en su primera sentencia dictada por su Segunda Sección, declaró vulneración de derechos fundamentales de la recurrente y se inclinó por condenar a Italia, con una argumentación partidaria de la secularización y que infería que el pluralismo educativo y esa pretendida neutralidad implicaban necesariamente la exclusión del crucifijo de las escuelas públicas. El exmagistrado Borrego explicó que tras esa sentencia, muy controvertida, se movilizaron varios gobiernos europeos y entidades de la sociedad civil, además de varios líderes religiosos, y se consiguió que la Gran Sala del TEDH revisara la sentencia, rectificándose finalmente el fallo y sus fundamentos jurídicos, con una interpretación más estricta de la Convención Europea de Derechos Humanos, y respetando el margen de libre apreciación nacional.
Como explicó el jurista Javier Borrego, se rectificó la sentencia y se mantuvo el crucifijo en las aulas, pero no tuvo tanto impacto en prensa como la primera sentencia. También mencionó Javier Borrego la importante sentencia Paradiso y Campanelli contra Italia, del TEDH, en la que se declara que no ha hubo violación del artículo 8 de la Convención por la retirada de la custodia de un hijo obtenido de manera ilegal a través del pago de un vientre de alquiler. En cierto modo, según Borrego, se estaba abriendo el debate sobre si hay un derecho fundamental a tener hijos. De nuevo, tuvo que ser la Gran Sala del TEDH la que corrigiera el criterio de la sección segunda, y sentara en el fallo que la actuación de las autoridades nacionales no vulnera el art. 8 del CEDH, y que otra decisión en sentido diferente podría contribuir a legitimar actuaciones contrarias al ordenamiento jurídico de los Estados. Se trata de dos casos en los que la primera sentencia de la sección segunda tiene un contenido sin duda más tendente a la secularización o más polémico en términos éticos, y sólo cuando la Gran Sala toma conocimiento de ello, se reconduce la situación y la sentencia final es más conforme a unos valores humanos que están en las raíces de Europa. Es por ello que el exmagistrado Javier Borrego explicó a los estudiantes de la UFV la importancia de no ocultar sus valores en el espacio público y profesional, porque si no, se impondrá “la espiral del silencio”, parafraseando a Elisabeth Noëlle-Neumann, de modo que los grupos que proclaman muy alto ciertos derechos humanos (o de los animales) recibirán más atención, sus reivindicaciones crecen y van siendo dominantes. A juicio de Borrego, quienes tienen ciertos valores humanistas y cristianos, “no debemos callarnos”, porque si no, “se impone lo políticamente correcto, y eso no me gusta”.
Otra de esas sentencias de gran relevancia que toca valores sensibles fue el caso A,B,C contra Irlanda, un caso en el que el Tribunal de Estrasburgo decide una condena del Estado Irlandés por su prohibición del aborto. Se lamenta Javier Borrego de que ese caso adolecía de algunos defectos iniciales y se utilizó de manera política, ya que según explicó, ni las demandantes A, B o C habían reclamado nada en las vías internas, ni aportaban nada, y sólo llevaron el caso ante una ONG abortista, que buscaba que este fuera un caso con dramatismo suficiente para el que el TEDH se pronunciara en el tema del aborto.
En el turno de preguntas posterior al coloquio, el profesor Álvaro de la Torre le planteó al exmagistrado Javier Borrego una pregunta sobre la fuerza expansiva del artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (derecho al respeto de la vida privada y familiar), que se ha mostrado en su interpretación jurisprudencial, con un contenido creciente. Javier Borrego se manifestó en este sentido, afirmando que el art. 8 CEDH “no es un derecho humano normal, se ha convertido en un derecho periférico”, puesto que, a su juicio, el TEDH no ha entrado a la cuestión central del aborto, y lo ha rodeado usando el argumento de que no hay homogeneidad sobre este tema en los Estados de Europa, y ha valorado cuestiones relativas al derecho a la vida utilizando en cambio la vía del derecho a la vida privada. En su opinión, es especialmente palmario el caso Tysiac contra Polonia, donde el Tribunal Europeo de Derechos Humanos estimó que hubo una violación del art. 8 CEDH y dio la razón a una ciudadana polaca que denunció a las autoridades médicas por denegarle un aborto cuando sufría de una degeneración oftálmica que presumiblemente se iba a agravar con la gestación y parto. El magistrado Javier Borrego explicó que él hubiera sido partidario de que este caso lo hubiera revisado la Gran Sala. También advirtió de que se está utilizando mal el derecho al respeto a la vida privada del art. 8 del Convenio en aspectos como la gestación subrogada o el matrimonio entre parejas del mismo sexo.
En el coloquio posterior a la conferencia también apareció un caso que fue especialmente polémico en España, la Sentencia del TEDH sobre la “Doctrina Parot”. El exmagistrado explicó que el Tribunal Supremo había avalado esta doctrina sobre el cómputo de las penas, por 15 votos frente a 3, y también había hecho lo mismo el Tribunal Constitucional. La cuestión llegó a Estrasburgo, y el que era juez español en el TEDH en aquel momento, el catedrático Luis López Guerra, era favorable a declarar que la “Doctrina Parot” era contraria al Convenio, y en ese sentido se pronunció el tribunal. El exmagistrado Javier Borrego se mostró abiertamente contrario a esta decisión del Tribunal de Estrasburgo, que en la práctica supuso la excarcelación de varios presos etarras.
Sobre el Seminario Permanente de Estudio Jurídico (SPEJ) UFV
El Seminario Permanente de Estudio Jurídico (SPEJ) es una iniciativa desarrollada en el Grado en Derecho, con la intención de que sea un foro jurídico de excelencia, y un complemento formativo para los alumnos de Derecho y dobles grados, abierto también a la asistencia y participación de profesores. Su formato de seminario, con ponentes de prestigio (tales como jueces, fiscales, abogados y académicos del mundo jurídico), permite a los alumnos escuchar de primera mano a expertos muy relevantes del mundo jurídico, y abordar problemas de actualidad jurídica, en un coloquio abierto con los ponentes. Previo a las conferencias, se distribuye a los alumnos un dossier de artículos de los conferenciantes para que estén documentados sobre las cuestiones a tratar. Es una iniciativa impulsada por el profesor Álvaro de la Torre Gil, con el respaldo de la Dirección del Grado en Derecho, y que pretende ser un espacio de reflexión y profundización jurídica.