Este gesto establece un diálogo con la arquitectura del espacio, creando una simetría bilateral que envuelve al visitante en una atmósfera de palíndromo y déjà vu. Su intervención propicia un tránsito entre dos estados opuestos: lo objetivo y racional frente a lo etéreo y espiritual.
A través de un conjunto de dibujos, esculturas, instalaciones y videos, Lobera despliega un universo iconográfico en el que la frontera entre realidad y ficción se desdibuja. De esta manera, el espectador es invitado a cuestionar su percepción y a participar activamente en una experiencia sensorial y conceptual que trasciende la mera observación.
La muestra podrá visitarse hasta el 8 de junio de 2025.