Un ejemplo destacado de sus iniciativas es el proyecto ‘Cibersabiduría’, inspirado en un programa del Jubilee Centre y centrado en la formación para un uso reflexivo de la tecnología.
“No se trata de que los jóvenes no usen la inteligencia artificial o las redes sociales, sino de que desarrollen el criterio y la sabiduría práctica necesarios para utilizarlas con sentido, sin dejarse manipular ni perder su capacidad de pensamiento crítico”, explica Fernández.
Este proyecto se implementa principalmente en institutos y colegios, donde los profesores, tras recibir formación, ayudan a los adolescentes a desarrollar un uso prudente de la tecnología.
“No podemos pedir a los jóvenes que vivan algo que nosotros mismos no practicamos”, señala la directora, quien destaca que muchos docentes reconocen la necesidad de mejorar su propia relación con las herramientas digitales antes de poder guiarlos con coherencia.
Para profundizar en este enfoque, esta semana se ha organizado un taller para abordar cómo la educación del carácter puede convertirse en una herramienta esencial para afrontar los desafíos del entorno digital. Este taller, impartido por Tom Harrison, director del Jubilee Centre for Character and Virtues de la Universidad de Birmingham, la propia Fernández y Juan Luis Gómez, investigador del CEV y responsable de esta línea de investigación en el mismo, invitó a los asistentes a reflexionar sobre la importancia de la formación de hábitos digitales responsables que fomenten el discernimiento, el respeto y la responsabilidad en el uso de la tecnología.