La creatividad es una habilidad fundamental en la vida cotidiana. Se asocia con el arte o la innovación, pero también influye en la capacidad de resolver problemas, adaptarse a cambios y mejorar la autoestima.
El estudio, liderado por Esther Vela Llauradó y Paula del Castillo Lorite, ambas investigadoras de la UFV, analizó a 84 jóvenes de entre 16 y 27 años: 43 con discapacidad intelectual y 41 sin ella.
A través de una adaptación del Test de Pensamiento Creativo de Torrance (1974), se midió su desempeño en cuatro dimensiones esenciales de la creatividad: fluidez, originalidad, flexibilidad y elaboración.
Los resultados muestran que los jóvenes con discapacidad intelectual obtuvieron puntuaciones más bajas en todas las áreas evaluadas, lo que sugiere la necesidad de estrategias específicas para estimular su creatividad.
El estudio siguió un diseño ex post-****facto, es decir, analizó a los participantes sin intervenir en sus condiciones previas, comparando sus habilidades de forma objetiva.
Para garantizar que los jóvenes con discapacidad intelectual pudieran realizar la prueba en igualdad de condiciones, “se implementaron adaptaciones metodológicas, como otorgar dos minutos adicionales en cada tarea y proporcionar ejemplos ilustrativos para facilitar la comprensión”, señala el estudio.
“Queríamos asegurarnos de que todos los participantes completaran las pruebas en igualdad de condiciones. Esto fue fundamental para obtener datos válidos y fiables”, explica Esther Vela Llauradó**.**