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“Nuestra misión es construir una comunidad universitaria de personas que buscan la verdad y el bien, y que, por su formación y liderazgo, promuevan la transformación cristiana de la sociedad y la cultura. Y nuestra visión es ser una universidad referente en ciencias y profesiones”.

MISIÓN


mision universidad francisco vitoria sobre ufv Misión Estudiar en Universidad Privada Madrid


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Quien no tiene claro por qué y para qué hace lo que hace corre el riesgo de ser barrido por el pensamiento dominante y aceptar acríticamente sus valores. Toda actividad educativa, se explicite o no, responde a estas dos preguntas en base a una concepción antropológica, su raíz.

La Universidad Francisco de Vitoria nace con la convicción de que la institución universitaria debe ser “algo más” que formación profesional, “algo más” que rigor científico. Debe ser el lugar donde, frente a la cultura de la inmediatez, se planteen las preguntas de fondo. La universidad debe ser el faro que oriente y aporte sentido a nuestro tiempo.

Nuestra identidad es la de universidad católica que hunde sus raíces en la tradición que parte de Aristóteles y Santo Tomás, así como de la filosofía personalista y dialógica. Nuestra propuesta educativa parte del realismo epistemológico, pues creemos que la realidad puede ser conocida y compartida, y de la antropología cristiana, en la cual reconocemos la dignidad intrínseca de cada ser humano abierto a su vez al bien común.

Por esta razón nuestra misión es construir una comunidad universitaria de personas que buscan la verdad y el bien, y que, por su formación y liderazgo, promuevan la transformación cristiana de la sociedad y la cultura. Y nuestra visión ser una universidad referente en ciencias y profesiones centradas en la persona.

¿QUÉ NOS DIFERENCIA?

UNA UNIVERSIDAD CENTRADA EN LA PERSONA
¿Qué significa universidad católica?
Una universidad no es católica por tener creyentes, una capilla o una pastoral, ni siquiera por tener asignaturas transversales de formación humanística. Una universidad católica se caracteriza, siguiendo la propuesta de Benedicto XVI, por pensar desde una razón abierta capaz de abordar las preguntas fundamentales desde el diálogo de la filosofía y la teología con todas las ciencias. La misión de la universidad católica es custodiar lo humano y repensar la medicina, la economía, la comunicación, la educación, el arte, en definitiva, toda la cultura, como un servicio a la persona.
La especialización científica es necesaria pero no es suficiente. Si la universidad se convierte en un océano de saberes fragmentados dejará de ser universidad. El fragmento necesita algo más para tener sentido en sí mismo y sentido para la persona que lo investiga. Hace falta «algo más» que el conocimiento puramente útil. Lo propio de la universidad es ofrecer una síntesis que integre el fragmento en el todo, que lo dote de sentido. Abordar las cuestiones de fondo significa recuperar el diálogo de las ciencias con la filosofía y la teología.
Este diálogo enriquece a las ciencias, por comprenderse en un todo y también enriquece a las humanidades porque no las deja en conocimientos abstractos. Pero por encima de todo, enriquece a la persona, pues no existe una fragmentariedad de saberes, sino una persona fragmentada. La síntesis de saberes nos permite comprender la unidad de la realidad.
Si la misión de la universidad católica es custodiar y promocionar la humanidad, el modo más directo de verificarlo será en nuestra propia humanidad. Queremos que cada alumno que pase por nuestra universidad haga vida todo aquello que aprende. Las preguntas últimas no son solo de la razón, sino de la persona entera. Nuestra propuesta formativa apela de manera integradora a todas sus dimensiones: la voluntad, la libertad, la afectividad, la razón, la corporeidad, su dimensión comunitaria, cultural, histórica y su apertura a la trascendencia.
El camino a la verdad es una auténtica experiencia de encuentro con la realidad, con uno mismo, con los demás y con Dios. Este camino es serio, necesita tiempo y por eso proponemos recorrerlo juntos. La experiencia de comunidad hace posible avanzar promoviendo la libertad de cada miembro y apuntando al sentido último. Este recorrido experiencial de la universidad hace que nuestros alumnos sean más reflexivos sobre sus creencias, sus opciones vitales, más autoconscientes, más creativos en la solución de problemas, más críticos con los tópicos culturales, más perceptivos del mundo en que viven, en definitiva, mejores profesionales y mejores personas. Un aprendizaje así prepara mejor para el resto de la vida.
Partiendo de la concepción de que la persona es un proyecto incompleto llamado a realizarse en este camino de búsqueda proponemos la siguiente metodología:
No responder a preguntas que no se han hecho: ▼
Partir de lo común: ▼
Diálogo riguroso: no censurar nada ▼
Proponer y reconocer testigos ▼
Fe y razón: ni fideísmo, ni racionalismo ▼
La razón solitaria se deshumaniza, por lo tanto esta misión solo es posible juntos.
«Comunidad universitaria» no significa que todos pensemos igual. Frente a la banalidad de las ideologías, tanto científicas como religiosas, en la universidad nos convoca la búsqueda. La auténtica comunidad universitaria queda constituida cuando planteamos con seriedad las preguntas, somos rigurosos en la investigación y leales con la sed compartida que nos hace humanos. Esto vale entre creyentes, agnósticos y no creyentes.
Queremos ser una comunidad que sostenga no solo un recorrido intelectual, sino existencial. No somos seres angélicos, muchas verdades resultan incómodas y difíciles de encarnar. Necesitamos una comunidad que sostenga la búsqueda en un diálogo confiado y una amistad sincera, una comunidad que haga vida aquella humanidad que custodia y donde su principal método pedagógico sea el de ser testigos, pues la verdad, si no tiene rostro, no interesa, no transforma.
Los signos de una auténtica comunidad universitaria son:
  • Unos maestros que ponen en juego, en su propia vida, las preguntas por el sentido.
  • Una docencia que despierta en el alumno el interés por la existencia.
  • Una investigación que además de aportar conocimiento nuevo reflexiona sobre los límites de cada ciencia y el alcance de sus conclusiones para la vida del hombre.