En buena medida, los hombres tenemos en nuestras manos la capacidad de decidir cómo queremos que sea el mundo en el que vamos a vivir. Y quedarse al margen de esta capacidad puede significar resignarse a vivir como otros quieren que vivamos.
Ahora bien, comprometernos, convirtiéndonos en agentes del cambio para transformar la sociedad, es algo que sin duda nos complica la vida. Hacer una carrera universitaria bien hecha, y además cursar un Programa de Alto Rendimiento de modo voluntario es una forma de complicarse…
Sin embargo, quienes se complican la propia vida dedicándose a influir en las de los demás viven una dimensión diferente y apasionante. A ese modo de vida podemos llamarlo afán de servicio porque lo que se busca primordialmente es el bien de los demás.
El Programa que te ofrecemos quiere desarrollar sobre todo tres capacidades: la innovación (para aportar con creatividad a la sociedad en la que vivimos), el impacto (porque el reto es ambicioso) y la influencia (para aprender a hacer que ocurran las cosas que nos proponemos).