Su libro se titula la Crisis Ninja. ¿Qué quiere decir con esto?
Ninja quiere decir persona no incomes, sin ingresos fijos, no jobs, sin trabajo fijo, no assets, sin propiedades. Los bancos de EE. UU. les dieron créditos a todos ellos, porque como habían bajado los intereses, hacían poco negocio y buscaron gente a la que pudieran cobrarle más intereses.
Había tanto Ninja que se les acabó el dinero. Lo buscaron por el mundo cogiendo hipotecas, empaquetándolas y vendiéndolas por los bancos. Pero todos tenían porquería.
Mientras, el mercado inmobiliario de EE.UU. seguía subiendo. Los bancos americanos empiezaron a perder y arrastraron a todos los bancos del mundo. Por eso es una crisis mundial.
¿Cómo definiría la coyuntura económica actual?
Muy apurada. Es un momento malo, pero hay que hacer lo de siempre, trabajar. Todos los gobiernos del mundo están haciendo lo mismo: intentar animar la economía a base de echar millones, y no lo consiguen. Lo que no podemos hacer es quedarnos viendo lo mal que está todo. Hay que considerar tres cosas: optimismo, prohibido hablar de la crisis, aunque no supone olvidarse de ella;
¿Por qué esta crisis?
Ésta es una crisis de decencia. Antes decía que era una crisis de ética, pero la gente con eso se arma lío. Ha habido 14.000 sinvergüenzas que han inventado un producto financiero que no hay quien lo entienda.
Además ha habido 1.400.000 estúpidos que han comprado a los sinvergüenzas. Y luego hemos llegado los ingenuos que hemos comprado a los estúpidos.Yo siempre digo que hay que ir a lo que entiendes. Hemos metido el dinero en sitios que no conocemos.
¿Por qué afecta más aquí?
En España hemos tenido ninjas como en América, pero aquí además contamos con la Ninjaconstrucción. Se les ha ido de las manos a todos, pero fundamentalmente a las entidades financieras. A mí me gustaría que volviera la peseta, para recordar que un café nos cuesta 300 pesetas y un taxi 1000.
La Ninjaconstrucción produce paro de gente que es difícil que encuentre empleo, personas menos cualificadas.
¿Qué propondría usted?
¡Aquí estaría si lo supiera! Yo haría tres cosas: primero, nombraría dos ministros: de Economía y de Trabajo. Hablaría con ellos porque pienso que esto lo tienen que sacar adelante los empresarios; segundo, al de Economía le daría el primer deber: contar el dinero que hay en la caja y los ingresos y salidas que tenemos previstos en 6 meses, para saber cómo estamos; y tercero, eliminaría ministerios y organismos de relleno que son falsos, y sólo sirven para gastar.