La última prueba nuclear norcoreana alerta a la comunidad internacional. El pasado 13 de abril el Consejo de Seguridad condenó el lanzamiento de un cohete norcoreano de largo alcance disparado días antes. En medio de todo el conflicto conviven la realidad de dos paises, unidos geográficamente pero separados por un abismo ideológico que está condenando a la población de Corea del Norte.
Nunca dos países estuvieron a la vez tan cerca y tan separados. Corea del Norte y Corea del Sur son dos ejemplos del fiasco de la restructuración de la política internacional tras la II Guerra Mundial. Corea del Sur es una potencia económica, democrática y valedora de libertad de culto, información etc. La otra, llamada república socialista, es uno de los países más cerrados al mundo, donde la gente muere de hambre mientras su dirigente, Kim Jong Il, reniega de la ayuda humanitaria internacional.
1945, el final de la II Guerra Mundial. Corea se divide en dos territorios. El norte, influido por la URSS y por China siguiendo un modelo comunistas y el sur, queriendo seguir las directrices del sistema capitalista más acorde a las ideas norteamericanas y a sus aliados. Sin embargo, en 1950 las tácticas de las dos potencias mundiales enfrentadas en la Guerra Fría derivan en una guerra civil con EE.UU y la antigua Unión Soviética al mando de las operaciones. La guerra finalizó con el “armisticio de Panmunjom” firmado en 1953, que separaba la península por el paralelo 38.
Miedo nuclear
El pasado 13 de abril el Consejo de Seguridad condenó el lanzamiento de un cohete norcoreano de largo alcance disparado días antes. La comunidad internacional con EE.UU a la cabeza consideró esta prueba como un lanzamiento integrado dentro de un programa de misiles balísticos. Tokio y las potencias occidentales consideran que el lanzamiento del proyectil viola la resolución 1.718 adoptada en octubre del 2006, en la que se insta a Corea del Norte a suspender las actividades relacionadas con ese programa. Sin embargo Pekín y Moscú se oponen a cualquier medida contundente que pueda poner en peligro las negociaciones entre EE.UU, Rusia, China, Japón y las dos Coreas, sobre la seguridad en la península coreana.
El miedo al proyecto militar norcoreano ha provocado una serie de reacciones por ambas partes del conflicto. Barack Obama afirmó: “Esta acción reclama una respuesta de la comunidad internacional, incluido el Consejo de Seguridad, para que quede claro que sus resoluciones no se pueden violar con impunidad”. Los norcoreanos, con el portavoz del Ministerio de Exteriores a la cabeza, amenazaron con llevar a cabo una prueba nuclear, si el Consejo de Seguridad de la ONU no se disculpaba por haber impuesto sanciones en su contra. La prueba atómica ha sido más potente que en 2006, todo un desafío por parte de los norcoreanos. EE UU, Rusia y la UE claman contra Pyongang mientras la ONU convoca una reunión de urgencia.
Norte y Sur, dos mundos
Corea del Norte atraviesa un momento económico difícil. En parte como consecuencia del alza de los precios del petróleo y de la inundación de las cosechas del año 2007. El país podría ser víctima de la peor hambruna desde los años 90 y necesitaría más de un millón y medio de toneladas de grano para evitar esta situación, según el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas.
El pueblo norcoreano huye del hambre y la miseria. Se calcula que existen unos 17.000 refugiados en Corea del Sur. China también sufre la llegada de estos emigrantes norcoreanos, con una particularidad: son deportados aun sabiendo que cuando lleguen serán encarcelados por el régimen de Kim Jong Il. Pero la peor parte se la llevan las mujeres. Llegan a China de mano de las mafias.
Según Kim, una coreana que emigró y encontró mejor suerte que sus compatriotas, “muchas caen en las redes de tráfico y son vendidas a hombres chinos por 6.000 dólares”. Pero asegura que quienes las compran no son proxenetas, sino campesinos chinos en busca de una esposa que no encuentran en su país.
Corea del Sur, en contraposición, se encuentra hoy como uno de los países con mayor crecimiento económico. El despegue tuvo lugar con Seúl 88, unas Olimpiadas que abrieron la gran brecha entre los dos países. El mundial de Corea y Japón del 2002 fue otro paso para su expansión, de la mano de las grandes potencias occidentales. En Corea del Sur se miran al espejo y ven sus ojos rasgados como algo feo (es una de las operaciones más demandadas). En el norte los espejos están rotos, la única imagen reflejada es la del líder, el resto de vidas “apenas tienen valor”.