Universidad Francisco de Vitoria
La sociedad del miedo infectada por otro virus mediático
 

Silencio en la ciudad de las rancheras

Noticia de la Gripe

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Belén Chiloeches
Corresponsal de CNN+ en
Atlanta y antigua alumna de la UFV

México tiene la boca tapada pero sigue recibiendo como siempre con el corazón abierto. La tiene así, cerrada del miedo la boca, desde que llegué al aeropuerto.
Al principio pensé “no me pongo la mascarilla, esto es exagerado” diez minutos después en el control de pasaportes lo hice, todos la llevaban.
El virus ha comenzado a jugar con los números, 2000 infectados dicen las autoridades en las últimas horas, si tuviera catarro o alergia y fuera al hospital, también me contarían como uno de ellos. Esto pasa porque el Gobierno Federal no puede hacer otra cosa que sospechar que estás enfermo, hasta dentro de una o dos semanas no tendrán los equipos de laboratorio precisos para hacer las pruebas de la gripe porcina, así que los casos de fallecimiento iniciales lo son por neumonía atípica, aunque en estos primeros días, nada es seguro.

El DF está raro, no quieren salir de casa y eso que todavía no es obligatorio que las escuelas, restaurantes, bares gimnasios, centros comerciales y la administración estén cerrados. Cuando esto pase en los siguientes cuatro días, Ciudad de México no se reconocerá a sí misma.
En esta ciudad de colores donde la gente come, vive, llora y se besa en la calle, (no como en USA) la gripe lo cambia todo. Ni saludo de mano o beso, las mascarillas no dejan hablar, sólo ver ojos preocupados, sólo escuchar silencio en una ciudad que no lo conoce, sólo hay oídos para lo que dice el Gobierno. Y nadie replica lo poco que se sabe.

Ni un saludo de mano o beso, las mascarillas no dejan hablar, sólo ver ojos preocupados, escuchar silencio en una ciudad que no lo conoce

Los datos de Gobernación son un baile de cifras incompresibles que se reparten entre casos sospechosos, confirmados, en estudio, en espera de cambiar cada 12 horas; así que las medidas parta evitar la propagación aumentan y la gente escucha y acata.
¨En México si no se mete miedo, no se reacciona, este es un país con muertitos en cada casa, un país que se ríe de la muerte¨ me explican; esta vez la invisible gripe ha hecho a los capitalinos responsables, les ha metido miedo. Lo que no puede la corrupción, ni la inseguridad ni los Narcos lo consigue la gripe.

Pocos medios para frenarlo
San Judas Tadeo sale en procesión con mascarilla verde, la Diana Cazadora del Paseo Reforma la tiene blanca, en los hospitales algunos de los que llegan no las traen, se acabaron hace días; fuera del hospital hay que esperar fila para que te hagan pruebas, si algo se contagia, diría que es allí seguro. Por algo nadie toma ya las ambulancias. Te preguntan si tienes fiebre, diarrea o dolor muscular, si lo tienes todo te ingresan, si sólo tienes un síntoma, vuelves a casa; nada científico, lo bueno es que mucha gente que nunca va al médico acude ahora.
“No he visto nada así en mi vida, no hay trafico” me dice José, el cámara. Lo único seguro de esta epidemia es que no hay tráfico ni nada que hacer en la capital de este México genial, surreal y normalmente desconfiado del Gobierno que comienza ya, tras una semana de epidemia, a elaborar teorías sobre la enfermedad: la influenza es invención del Gobierno, una consecuencia del ultimo ensayo militar de Corea del Norte, un intento de los Narcos por desviar la atención de la verdadera peste que desangra al país.
Pasan los días y mientras la ciudad se asfixia sin vida, los datos de infectados comienzan a frenarse, las de los muertos iniciales ya con pruebas de laboratorio también bajan a unas tres decenas de fallecidos. A algunos sin embargo, nunca se les podrá hacer la autopsia.

Cuando pase todo
Conforme la gripe se relaja se levantan algunas de las restricciones pero el impacto económico es ya tremendo si se le añade a la crisis económica que vive el país. Por si fuera poco, México esta aislado, sin turistas, sin nadie que lo quiera internacionalmente mientras los casos comienzan a dispararse al otro lado de la frontera, y del mundo, donde en cada casa hay quince botes de gel antibacterial y donde la gente no acabara tomando tequila para olvidar sino yendo al psicólogo para recordarlo todo, “Nosotros dijimos la verdad desde el principio”, dice el Presidente Felipe Calderón. Algunos expertos internacionales dicen que esta vez, así lo hicieron.

Mientras la ciudad se asfixia sin vida, los datos de infectados y muertes comienzan a frenarse

En los últimos días la gente ha vuelto a la calle, al metro, a comer tacos en la esquina. Pregunto si el DF será el mismo después del H1N1... Y entonces me explican como estaba la ciudad después del terremoto del 85, como salió adelante, la misma ciudad que día a día se llena de alegría, de contraste, de lucha en medio de pequeñas y grandes miserias y me doy cuenta de que la gripe es ya parte del pasado, o quizá del futuro invierno. Pero en la plaza Garibaldi, los mariachis nunca se fueron.
-Por favor, una de José Alfredo. Y comienza la ranchera.... No, no quiero quedarme pensando qué se hará en caso de un ataque biológico en cualquier ciudad del mundo; si me paro a pensarlo se me va la canción, se me abre la boca y el corazón, encoge.